Por fuera me hago la fuerte, como si no me temblara el corazón.

miércoles, 25 de febrero de 2015

No sé si entendió algo de lo que dije porque estaba bastante dormido. Le pedí que me acompañase hasta mi auto y lo hizo. Le di un beso y un abrazo. “Manejá despacio que despacio se llega”. Eso fue lo último que escuché de él. Me fui. Increíblemente quise irme. En otro momento de mi vida me hubiera quedado años esperando a que se durmiera, acariciándolo o viéndolo ser. Esa noche no quería. Simplemente necesitaba estar conmigo, sabía que algo se había roto, que yo había cambiado. Haber estado escribiendo sus maldades me había hecho recordar, me había hecho tomar consciencia. Soy consciente por fin del mal que me infligió durante ocho años. Soy consciente y sin embargo aquí estoy escribiendo acerca de aquel hombre. Aún tiemblo cuando me toca, aún merezco parte de su amor, parte de su sexo. Aún soy parte de él y aún él es parte mía. Sos parte de mí y sin embargo ya no te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario